Tulipanes por dos
El común del “familia es familia.”
Yo digo; “ familia será, más no quita que sea persona.”
He aquí el estado de excepción.
Mi hermana — otoño con toques primaverales.
Eres el rayo de luz —
aroma floral que aparece;
que me arropa.
.
El adormecimiento del despertar
Observo e interpreto —
qué harán y hacen los “Otros.”
¿Pensarán esos “Otros” en lo que pasará?
Yo me pregunto qué haré, qué voy a hacer —
Soy los “Otros.”
.
Ramas secas
Qué desatino de mi parte.
Florecer en Marte —
¿Será realmente?
Tal vez empezar un lunes,
con el café del miércoles.
Pies en manos, manos en pies.
Confusamente bostezar el sábado —
Alientos de un jueves que fue viernes.
No lo sé.
.
Sábados amargos con domingo
Escribir es una forma de escapar —
del hoy, del ayer y del mañana.
Me envuelve;
me arma como me desarma
en un billón de estrellas disruptivas.
Disfrutar mi helado favorito, “Menta chips”,
en la banca frente al mar de la ciudad —
una tarde de un domingo cualquiera.

Javiera Contreras nació en Valparaíso, Chile. Como quien toma nota de lo que siente antes de
que se le escape. Llegó a la poesía sin buscarla, como quien se deja llevar por la brisa. Su
estilo es directo, a veces suave, otras veces punzante. Le interesan las pequeñeces que casi
nadie nota, lo que se dice entre líneas, lo que se calla. Este poema es uno de los primeros que
se anima a compartir. No busca ser poeta: escribe porque hay palabras que no aguantan
quedarse quietas.
