Cuando me susurras al oído
Me susurrabas al oído. Te acercabas sin anunciarte, y bastaba un instante de distracción para descubrir que ya estabas conmigo. A veces tu voz se elevaba, tan intensa, que me perdía en ella y dejaba de entenderte. Pero en tus murmullos suaves encontraba siempre compañía. En primavera tus visitas eranCuéntame más…


