LA MISMA PIEDRA: CARPE DIEM FLUVIAL.

No vengas porque no quieras,

ni porque el sol se haya ido;

no vengas a engatusarme

con el sabor del olvido.

.

Yo no cubrí tu pecho de desaires

ni deambulé por tu torso sin soñar;

yo no me resistí a la imprudencia

ni quise mirar atrás.

.

Allí latía el son de tu pasado,

la ambrosía estival,

la llaga que acaricias, aunque duela,

para volver a darle

otra oportunidad.

.

¡Qué viva la flor de un día!

¡Qué te vuelva a embelesar!

¡Qué tomes, llorando, la puerta

que no te atreves a cruzar…!

.

Y mientras,

sufra yo tus desatinos,

abrillente mi pulso,

acelere mis ojos

e interrogue a mis brazos

si aún te quieren

                             sujetar…

.

Que lo que abarca mi lecho

es un metro anacoreta,

una almohada disidente

y una manta sin compás.

.

¡Ruge, grita, desespera!

¡léeme tu corazón!

Y si se encuentra dolido

lánzate sin pudor…

.

¡Qué los caminos se cierran!

¡Qué las pestañas se mojan!

¡Qué los contornos recrean,

el tiempo,

                 que ya pasó!

.

Y si las hojas se mustian

y si se mustia el deseo

y si se mustian los egos…

el cielo se nos mustió.

.

Ríndete a las quimeras,

a los momentos fugaces,

al beso, que de improviso,

te quiere desproteger…

.

Sigue el curso del Huerva

al pasar por Villahermosa

y nota por sus meandros

¡cómo su agua lo goza!

¡cómo se frena en su cauce!

¡cómo salta! ¡cómo esboza

una sonrisa perenne

que se estanca

                           y se anquilosa!

.

Así las gotas se sienten

parte de la misma estrofa,

unas veces desnudas,

otras, desgastando rocas.

.

¡La vida se pasa en puentes,

en corrientes, entre arcos

y no sabemos el caño

en que debemos bajarnos!

.

¡Arranca, fluye, detente!

¡Siéntate a visualizar!

¿quién entorpece tu paso?

¿y quién te quiere

                               enamorar…?

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