Habitar la intemperie
Estaba en la mitad de mi vida, cuando al trasponer la modorra del amanecer —todavía en duermevela, suspendida entre dos orillas del sueño—alcancé a vislumbrar una dimensión desértica. El viento del desierto oscureció mi visión como ceniza en un espejo. Cuando la tormenta pasó, me encontré en una casa conCuéntame más…


