Ando caminando por los oscuros pasillos del internado. Ahora
sin máscara ni disfraz. Cuido que mis pupilos estén todos en
su cama, las luces apagadas, silencio absoluto.
Después de mi ronda, pienso también dormir un poco.
Todo el día sufrí con sus arrebatos, berrinches y peleas.
¡Cabrones! Ni siquiera pude beber un poco, parece que ya
me conocen, y al menor intento de acercármeles, bueno…
Deseo que esta noche sea diferente, por eso puse doble
dosis de somníferos en la cena de todos, menos en la de
Samuel, el más apetitoso. Con quien siento que existe una
afinidad compartida.
Antes de ir a mi cuarto, intento abrir la puerta de la sala
de menores, nunca una botana está de más. En ese
momento es cuando aparece Sam, también al natural. Nos
quedamos mirando, los dos con hambre desmedida, los
colmillos afilados y el deseo de pertenecernos.
De momento no reaccionamos, esperamos a ver quién
da el primer paso y de pronto, nos abrazamos mutuamente.
Entrelazados hincamos nuestros colmillos uno en el cuello del
otro, y sabemos que después de esta cena, tendremos el
mejor orgasmo del mundo.

Ma. Guadalupe Rangel Dávalos.
Nací hace 70 años en la Ciudad de México.
Profesión: Psicóloga y Lic. en Derecho.
Jubilada del DIF Nacional.
Trabajos de Escritura: CUENTOS 1996; UNA HISTORIA COMO TANTAS; ICONOCLASIA; MINIFICCIONES,
CUENTOS Y SORPRESAS
Finalista en el concurso “LA HISTORIA QUE SOÑÉ” convocada por la estación de radio XEW en el año 1976.
