For I am a rain dog too…
—Tom Waits, “Rain Dogs”
¿Estamos? La voz sale del teléfono sobre el buró. Charco está sentado en la cama, con los dedos de ambas manos hurgándose la cabeza. Piensa en negarse, pero eso sería una sentencia de muerte. Toma el auricular y lo lleva a su oreja.
Octaviano, yo sé que se las debo, pero lo que me estás pidiendo está cabrón. Charco, solo responde: sí o no; si te animas, ahora mismo te mando a Minerva con diez mil pesos para tus viáticos y los boletos del camión a Guadalajara. Mejor mándame en avión. Ya no tenemos gente en el aeropuerto, no podrías entrar armado. Charco, nos debes medio millón. Si haces este trabajo para nosotros Ramos Parker está dispuesto a olvidar tu deuda. Silencio. Charco mira como cae su caspa en la alfombra cuando se sacude el hombro.
Los diez mil pesos no me van a servir de nada, Octaviano. Necesito rentar un coche, ir a Tequila y tú sabes, matar a diez es otro pedo. La última vez nos quedaste mal y la Guardia Nacional nos jodió el negocio, ¿te conformas con el doble? Ok, va, ¿a qué hora viene Minerva? En menos de una hora llega a tu hotel. ¿Podrías pedirle que suba a mi habitación? Charco, no digas mamadas; te mando el dinero y los boletos del camión. Cuando llegues a Guadalajara me mandas un mensaje y a partir de ese momento tienes 48 horas para hacer la chamba. ¿Estamos? Junto con el dinero te enviaré una lista con más de diez nombres, elimina a los que tú quieras y quedamos a mano. ¿Estamos? ¿Crees que Minerva acepte pasar la noche conmigo? Concéntrate, chingada madre. Te necesito al cien. Charco cuelga.
Después de una hora vuelve a sonar el timbre del teléfono. ¿Bueno? Le llamamos de recepción, dejaron un paquete para usted. Se escuchan unos ladridos lejanos. Bajo enseguida. El corazón se le acelera. Corre a recepción y ve una jaula con un perro dentro. ¡Duncan, Duncan! Los gritos de Charco alborotan al perro que apenas cabe en esa prisión de plástico. Además del perro la señorita le dejó esta mochila y esta nota. Charco lee aprisa: “Tenías razón, nunca quise a Duncan ni él a mí. Si tanto lo queres, ahí ta. Las llaves de la jaula las aventé al río de tus mentiras. Por favor, mátate”. Charco busca en la mochila y encuentra cosas que le pidió a Minerva, siente un nudo en la garganta cuando ve la playera de las Chivas. En el fondo de la mochila está la lana, la siente con los dedos y respira profundo.

(Cuernavaca, Morelos 1976)
Egresado del Diplomado en Creación Literaria de la Escuela de Escritores “Ricardo Garibay” del Estado de Morelos. Estudia la licenciatura en Creación y Estudios Literarios en el CMA. Fundador de la comunidad Letras Insomnes; encargado del proyecto: Letra Equis donde, entre otras cosas, dirige el Taller de la Medianoche.
