En la paz de la tierra

Canto 1

La paz, no es fruto de los pusilánimes.

La paz, no es territorio de cobardes.

No es de quien prefieren la violencia a la palabra,

ni de aquellos que eligen obediencia sobre risa,

lo igual sobre lo diverso,

la superioridad y el dominio sobre el abrazo.

La paz no es orden absoluto:

Es lluvia, nube y relámpago

sinfonía cambiante

espacio germinante

aliento de buenaventura.

En la paz de la tierra

las nubes bailan

y cambian de forma al danzar con el viento.

Las nubes dan testimonio de la importancia

de soltar amarras

de no petrificarse ni casarse con la forma,

de ser frágiles pero vigorosos,

de tener miedo y ser valientes:

todo al mismo tiempo.

Lo duro se rompe.

El control, es quimera.

Las nubes en cambio,

ligeras

sutiles

danzarinas

camaleónicas

nos bendicen con la lluvia

porque las nubes

reconocen el poder de ser sin pretensiones

solo por breves segundos

y sienten alivio cuando pierden su forma

para ser miríadas de gotas

y fertilizar la tierra.

Las nubes

aceptan los mandatos de la fugacidad

y se derraman, gozosas.

besando.

Las nubes inspiran,

dan testimonio de su poder

y engendran truenos y relámpagos,

cuando retozan, amándose.

La paz no es patrimonio de pusilánimes.

La paz no se construye sin tomar partido por la paz.

Porque la paz es pacto, es acuerdo,

Es tensión que engendra disfrute,

Es la fricción que da gozo

Es construcción creativa

aprecio de la diferencia

que reconoce que:

todo pertenece a todos.

La paz es ardua y fructífera.

admite conflicto y elige respeto:

Sí, los bien amados sostienen la tensión,

la aporía, la ambigüedad, la incertidumbre de la vida

y proclaman, cuerpo abierto,

que la existencia no es una guerra,

ni nosotros, sus guerreros.

Y como en el jardín que aroman los naranjos:

La paz habita

en cielos y campos que albergan alabanzas

en los danzantes, escribas, juglares, niñas y niños.

Flores.

La paz se saborea en los guisos de las madres y los padres,

en planetas y estrellas que giran a velocidades astronómicas

en ojos y manos de quienes pueden danzar cara al sol

sin ceder al vértigo.

Canto 2

La paz es madre

que impulsa y crea.

Es Madre,

antes de ser tu madre.

La paz es padre

narrativa que acompaña al poema

contrapunto:

oscuridad que coexiste con la luz

tal como sucede en el cosmos.

La paz es generosa:

es humus

es sombra y luz

sedimento nutricio

mirada engalanada

polvorón de azúcar

y pasión compartida.

Porque cuando encontramos formas a las nubes

la humanidad nos atraviesa a todos

y reconocemos que solo las mujeres y hombres

lanzados a esta superficie del cosmos

sentimos como corren en nosotros

bermellones ríos

que nos conducen al océano

mientras desciframos el lenguaje

de aves, estrellas y manos.

La paz es construcción de los valientes,

de los que sienten miedo sin ceder al espanto

de los que aman danzar en círculos concéntricos

de los que giran sus brazos levantados al cielo

Para seguir con la mirada e imaginar formas

Llenos de asombro y gratitud –

ante la inpermanencia de las nubes.

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