Crucigrama, conversaciones sobre literatura

Los caminos de la literatura son múltiples, sinuosos y, a menudo, convergentes. Esta complejidad se debe tanto al destino personal de los escritores, repleto de accidentes, como a la naturaleza misma del acto creativo: distinta en cada caso, misteriosa siempre. Para penetrar en los enramados de la psique humana que dan origen al arte se necesita a un psicoanalista o a un buen entrevistador —disciplinas que a menudo se parecen—, que haga las veces de puente entre el artista y el público, deseoso de conocer más de lo que esconde el proceso creativo.

            En su nuevo libro, Crucigrama, conversaciones sobre literatura (Universidad Autónoma de Nuevo León, 2025), Vicente Alfonso reúne una selección de conversaciones que, a lo largo de los años, sostuvo con algunos de los escritores más significativos de la narrativa mexicana contemporánea.

Sobre el autor

Vicente Alfonso (Torreón, 1977) es autor de crónica, novela y cuento. Entre sus obras destacan La sangre desconocida (Alfaguara, 2022), Huesos de San Lorenzo (Tusquets, 2015), Partitura para mujer muerta (Literatura Mondadori, 2008), A la orilla de la carretera (Universidad Autónoma de Nuevo León, 2021) y El síndrome de Esquilo (Ficticia, 2007). Ha recibido, entre otros reconocimientos, el Premio Internacional de Literatura Sor Juana Inés de la Cruz, el Premio Bellas Artes de Crónica Literaria Carlos Montemayor, El Premio Nacional de Cuento María Luisa Puga, el Premio Nacional de Novela Élmer Mendoza y el Premio Iberoamericano de Periodismo Ciudades de Paz. Su obra ha sido traducida al alemán, italiano, griego y turco. Además, el autor ha sido becario de la Fundación para las Letras Mexicanas, del Sistema Nacional de Creadores y de la Casa Estudio Cien Años de Soledad.

Por vocación y por necesidad

Desde el prólogo, Vicente Alfonso pone de manifiesto el espíritu que animó la creación del libro: entender la entrevista como forma de acercarse a los procesos creativos de los grandes escritores a fin de aprender el oficio (por vocación), en contextos que no siempre ofrecen las condiciones más favorables para el ejercicio de la creación literaria (por necesidad). Esta idea asoma en dos ejemplos: el antecedente histórico de The Paris Review, ambiciosa empresa de jóvenes estudiantes que hicieron mucho con poco (entrevistando a los grandes escritores de su tiempo pues carecían de los medios para pagar colaboraciones), así como en la experiencia personal del autor, quien comenzó su carrera durante la década de los noventas en Torreón, ciudad que a la fecha no cuenta con una facultad de letras, y en donde la actividad literaria siempre se ha dado gracias a esfuerzos individuales, careciendo a menudo de infraestructuras sólidas y de apoyo institucional continuo.

Voces convergentes

A lo largo de sus poco más de cuatrocientas veinte páginas, el libro reúne cuarenta y tres conversaciones que el autor sostuvo, durante veinticinco años, con algunas de las voces más destacadas de nuestra literatura. Hay entrevistas en formato clásico, pero también textos cercanos a la crónica y diálogos entre autores en los que el entrevistador apenas interviene.

            El periodo que abarcan los textos seleccionados también permite entrever un panorama extenso, tanto de la evolución del autor en su faceta de entrevistador, como de los cambios que han ocurrido en la sociedad y en la manera de concebir el oficio literario a lo largo de los años (para entender la amplitud de experiencias contenidas en el libro hay que pensar, por ejemplo, que una de las entrevistadas, Enriqueta Ochoa, nació en 1928, y otra, Sylvia Arvizu, en 1978; es decir: cincuenta años de diferencia, con todo lo que eso implica).

            La obra ofrece una selección rica por la diversidad de los escritores entrevistados. Están los clásicos nacionales, aquellos cuyos nombres puede reconocer la mayor parte de los mexicanos —aun aquellos que no son cercanos al mundo literario— debido a una aparente omnipresencia en los medios que los han insertado ya en la cultura pop nacional: Carlos Monsiváis, Elena Poniatowska, Juan Villoro, Mónica Lavín. También figuran escritores contemporáneos de carácter internacional: Ricardo Piglia, Sergio Pitol, Cristina Rivera Garza. Se incluye una breve y entrañable entrevista a Enriqueta Ochoa, imperdible para todos los que somos de Torreón. Asimismo, encontramos conversaciones con Federico Campbell, Ignacio Padilla, Enrique Serna y David Toscana, solo por decir algunos.

            Todas las entrevistas, no obstante su diversidad, convergen al final: hay temas e inquietudes que se repiten y visiones que se enfrentan (algo que advierte Vicente Alfonso en su texto introductorio), lo cual viene a crear un mosaico de palabras en el que cada voz es una tesela que interviene, refuerza o modifica el sentido de la anterior, y que, contempladas en conjunto, terminan por dibujar una imagen: la de la vocación literaria.

            Este libro se inscribe en una tradición que el propio autor reconoce y reivindica. Entre sus antecedentes se incluyen obras como Conversaciones con escritores (Secretaría de Educación Pública, SepSetentas, 1972) e Infame Turba (Lumen, 1971), ambos de Federico Campbell; Todo México (Editorial Diana, 1990), Palabras cruzadas (Ediciones Era, 1961) e Ida y Vuelta (Seix Barral, 2025), de Elena Poniatowska; así como El oficio de escritor (Ediciones Era, 1959), producto de una recopilación de entrevistas aparecidas en la ya mencionada The Paris Review.

La necesidad de la vocación

El efecto que produce la lectura de Crucigrama, conversaciones sobre literatura, sobre todo en un joven aspirante a escritor, es el de un estímulo vocacional contundente. Cada experiencia compartida por los entrevistados, cada idea sobre las letras y sobre la vida dedicada al ejercicio de las mismas, aviva la vocación del lector —ejemplos de esto son las entrevistas realizadas a Federico Campbell, Sergio Pitol, Silvia Arvizu e Ignacio Solares— Al concluir la lectura, uno abandona sus páginas con fuerzas redobladas para seguir insistiendo en cumplir con una vocación cuyo ejercicio es, a menudo, un arar difícil y solitario.

El aspecto lúdico

El nombre que da título al libro también se nos plantea en la estructura del volumen. Pues en sus primeras páginas encontramos un crucigrama que el lector debe ir llenando a medida que avanza por los textos, pero que sirve a la vez para representar algo que ya he mencionado antes: la manera en que las voces de los entrevistados se interpelan, se cruzan o se contradicen unas a otras.

Consideración final

Crucigrama, conversaciones sobre literatura, es, en suma, un libro estimulante para todos aquellos que estén interesados en los mundos de la literatura y del periodismo, pues, por un lado, nos permite acercarnos a algunos de los autores más destacados de nuestro panorama literario actual y conocer de primera mano sus procesos creativos; por otro, nos da la oportunidad asistir al desarrollo de un entrevistador de primera categoría, como lo es Vicente Alfonso, quien a la par de haber dedicado las últimas dos décadas a escribir novelas y libros de cuentos, y de haber cosechado múltiples premios en el camino, no ha descuidado nunca el ejercicio del periodismo, lo cual se muestra en una visión particular de la literatura y en una forma de ser en el mundo, que cristaliza, al fin, en este volumen, el cual bebe de ambos aspectos vitales: literatura y periodismo, para ofrecernos una visión de conjunto (mosaico o crucigrama), en la cual los caminos de la palabra siempre terminan por encontrarse.

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