Tiempo desangrado
El humo del cigarro hacía latir cada vez más rápido mi corazón. Mi pulso se aceleraba como un reloj descompuesto. La desesperación crecía con cada latido, hasta que no pude más y comencé a correr. No huía, tampoco me perseguían, pero debía correr, liberarme del lazo invisible que se cerrabaCuéntame más…
