La intervención tiene una duración estimada de dos horas. Es muy sencilla, en realidad, no hay que dejarse engañar por lo que se dice en las pantallas; se conecta el ganglio sintético I-UVENIS a los ganglios basales, programando la generación de neurotransmisores, encargados de mantener a nuestra computadora central funcional y joven. Como seguramente sabe, la ciencia ha hecho avances monumentales en este tipo de conexiones, reduciendo en gran medida los efectos secundarios.
¿Cuáles efectos? Bueno, estoy seguro que algo ha de saber sobre eso, mi estimado señor Paredes. Algunas veces el procedimiento, digamos, no es exitoso. Una en un millón. Como consecuencia se originan otras manifestaciones, opuestas a lo que precisamente se quería prevenir. Una en un millón, ¿lo mencioné? No es frecuente que suceda y no es dictado por el azar, se deben sumar ciertas singularidades fisiológicas, genéticas incluso, para derivar en el fallo del procedimiento. Es por eso que somos tan escrupulosos en la etapa de los estudios previos, cualquier indicio de incompatibilidad es nuestra responsabilidad dárselo a conocer al paciente y bueno, ustedes siempre tienen la última decisión. Que no es su caso, por supuesto, todo lo que veo en sus estudios y análisis preoperatorios grita ¡COM-PA-TI-BLE!
Claro que estamos seguros. Estoy consciente de los rumores infundados que corren en las pantallas. Pero, créame, nadie ha envejecido diez años de la noche a la mañana, el cerebro de nadie ha sido formateado y el cuerpo no sufre ninguno de esos, debo decirlo, fantásticos síntomas que hacen circular los amantes de las conspiraciones. No ha habido un solo paciente al que le crezcan nuevas extremidades, ni sé yo de caso alguno en el que los órganos internos se hayan apagado uno a uno hasta el fallo fulminante. Son inventos, señor Paredes, de esos que se oponen a la innovación de estas cirugías, al avance médico, de los que quieren una humanidad senil. Y seamos sinceros, también de los que no pueden pagar este tipo de intervenciones cerebrales. Pero yo le aseguro a usted que nuestro I-UVENIS no puede ser absorbido por el cuerpo ¡Y POR FAVOR! No puede volverse, y esto es ridículo, “consciente de su existencia” o apropiarse de la capacidad motriz del cuerpo. Por favor, alguien como usted, sensato y lúcido en su aprecio a la vida. Alguien determinado a procurarse más y mejores años, no puede caer en esos rumores si acaso dignos de un panfleto de ciencia ficción barata. ¿No lo cree?
¿Síntomas? Todos son supuestos, pero si lo hace sentir más tranquilo. Es conocido por algunos de mis colegas, y aclaro que esto requiere de estudios y pruebas pertinentes, que una de las primeras señales de alerta, que puede ser indicio de un fallo en la adopción orgánica del transmisor sintético, casi no sabemos de esto porque ha sucedido a lo mucho un par de veces…
A eso voy, señor Paredes, a eso voy. El primer síntoma de la no compatibilidad es la presencia de una voz ajena al interior de la cabeza, una alucinación quizá. Se ha descrito como una división de la personalidad de un paciente que jamás había mostrado ese tipo de trastorno disociativo o sintomatología parecida. Si me pregunta a mí, alguna inclinación mental debe haber en esas personas, alguna señal, por eso los exámenes psicológicos…
Exacto, una persona normal que empieza a escuchar voces. Una voz en particular, la del ganglio sintético I-UVENIS…desarrollo de trastornos depresivos, esquizofrenia, tendencias suicidas. ¡Pero qué digo! Son fantasías, no hay estudio médico que lo avale. Aquí es donde yo le reitero la pregunta ¿está usted seguro del procedimiento?
Sí, señor Paredes. DE-TE-NER el envejecimiento: el ganglio artificial, como se le ha explicado en diversas ocasiones, se ocupará de dotarle a su cerebro de todos esos impulsos positivos que nos mantienen jóvenes, señales eléctricas y químicas que harán que sus neuronas se sientan estimuladas, rejuvenecidas. Una vida sin estrés, ejercicio físico, buena alimentación, viajes, adquirir nuevos conocimientos. Todo eso que es imposible obtener aquí en el 2045, en este nuestro mundo de posguerra… ¿no es maravilloso? ¡Paredes, se le va a reiniciar la vida!
Pero claro que el procedimiento va a reactivar su vida sexual. Créame, es la principal preocupación de nuestros pacientes masculinos, ¿y adivine qué? ¡Nuestra tasa de satisfacción es altísima! ¿Esas mujeres jóvenes que lo pasaban de largo? Prepárese, amigo mío, porque lo van a voltear a ver.
Bueno, bueno, está decidido. Permítame unos minutos, voy por los documentos faltantes, mi apreciado Octavio, ¿puedo llamarlo Octavio? Ya conoce la burocracia, seguros, deslindes, formatos…unas cuantas firmas, y usted y yo vamos a gritarle ¡HASTA AQUÍ! al envejecimiento.
*
Oscuridad. Mueves los párpados, pero no puedes ver. Llevas tus manos a la cara, un vendaje te cubre los ojos. Un silencio impenetrable te rodea. Te duele la cabeza, intentas recordar qué ha sucedido. Una voz ajena interrumpe el silencio, es aguda y seseante. Parece sonar adentro de tu cráneo.
‒¿Paredes? Hola Paredes… ¿O prefieres que nos llamemos Octavio?

Ferviente lectora de lo extraño y lo inusual. Amante de monstruos y extrañezas. Activa participante de talleres de escritura e incansable compradora de libros. Algunos de sus relatos y poemas han sido publicados en proyectos como Cuentística, Penumbria, Especulativas y Lengua de Diablo.
