Perdóname, Miguel
Te conozco de toda la vida. Siempre fuiste el más pequeño de la palomilla. Nos juntábamos en uno de los jardines que había en medio de los edificios, o en el estacionamiento general. Siempre estábamos cerca. Éramos un grupo dispar, pues había pequeños como tú, de 8 años y jóvenesCuéntame más…


