Señorita, quiero comprar un boleto para Guadalajara. ¿El perro viajará con usted? Sí, se llama Duncan. Le cobro dos boletos para que su perro viaje en cabina. Le repito que se llama Duncan. Por eso, ¿va a querer el otro boleto? ¿Tengo alternativa? No señor, no tiene alternativas; a menos que quiera que el perro viaje como paquete. Le repito que se llama Dun-can. En ese momento suena su teléfono.
¿Bueno? Charco, disculpa que no envié los boletos. La gente de seguridad ya tiene la indicación de dejarte pasar. Te están esperando por la línea ETN, ¿entendido? OK.
Le cobro 2350 pesos, señor, ¿paga con tarjeta o con efectivo? Charco mira el gafete de la vendedora y se da cuenta que está en la fila equivocada. ¿Dónde está la taquilla de ETN? Acá adelante, pero allá le van a cobrar más y quién sabe si le dejen subir al perro a cabina. Se llama Duncan, ¡chingadamadre!
Frente a la taquilla correcta. Deme dos asientos para Guadalajara. ¿El perro viaja con usted? Sí, se llama Duncan. Qué lindo nombre, se ve que es un perro muy inteligente. Le cobro 2500 ¿efectivo o tarjeta? Le pago en efectivo. Bien, en veinte minutos anunciarán el abordaje. Adiós, Duncan. El perro quisiera mover la cola libremente, pero no puede.
Frente a la sala de abordaje un guardia de seguridad le hace señas a Charco para que se aproxime. Tú debes ser Charco, ¿cierto? El tono de voz delata su procedencia, se podría pensar en Cuba o Puerto Rico. Los ojos del sujeto se meten en la jaula observando con incredulidad ¿Duncan? ¿Qué haces con Duncan? Es mi perro, ¿algún problema? En el rostro del guardia de seguridad se instalan dudas indefinibles para el sicario. ¿Eres Poncho? Prefiero que me digan por mi apodo. ¿Tú quién eres? Es lo de menos, ahorita que anuncien el abordaje pasas al último. ¿Dónde traes las armas? Aquí la traigo. Charco señala una de las backpacks, la que tiene el parche del rebaño sagrado de las Chivas del Guadalajara. ¿Solo traes una? Sí, no necesito más. ¿Y los dulces? Acá también. En veinte minutos comienza el abordaje, tú subes al final, ¿entendido? ¿Ya me vas a decir por qué conoces a Duncan? El mulato da media vuelta y se pierde entre el personal de la estación.
Pinche moreno, piensa antes de sentarse a esperar.
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Advertencia: Este texto pertenece a la serie Charco. Para leer el capítulo anterior da clic aquí |

(Cuernavaca, Morelos 1976)
Egresado del Diplomado en Creación Literaria de la Escuela de Escritores “Ricardo Garibay” del Estado de Morelos. Estudia la licenciatura en Creación y Estudios Literarios en el CMA. Fundador de la comunidad Letras Insomnes; encargado del proyecto: Letra Equis donde, entre otras cosas, dirige el Taller de la Medianoche.
