En el silencio, mi asilo,
café y cigarros
danzando con gaviotas,
revoloteando en vaivenes,
abrazando la turbulencia,
arropándonos —
Me encuentro, me encuentra;
nos perdemos.
Desvaneciéndose ante todo, ante nada.
Volando, nos fuimos.

Javiera Contreras nació en Valparaíso, Chile. Como quien toma nota de lo que siente antes de
que se le escape. Llegó a la poesía sin buscarla, como quien se deja llevar por la brisa. Su
estilo es directo, a veces suave, otras veces punzante. Le interesan las pequeñeces que casi
nadie nota, lo que se dice entre líneas, lo que se calla. Este poema es uno de los primeros que
se anima a compartir. No busca ser poeta: escribe porque hay palabras que no aguantan
quedarse quietas.
