—¡Ya, Beto! Tienes que sacar a bailar a Lupita o lo tendré que hacer yo. Hace rato el Chato quiso invitarla a bailar El Baile del Gorila, pero le metí el pie a tiempo. ¡Hubieras visto! Azotó justo frente a ella, se puso todo rojo y hasta sus amigos se rieron de él. Se fue corriendo, pero ya sabes cómo es, no tarda en regresar a molestar.
—Pero si ni siquiera sabe que existo. Nunca me ha volteado a ver.
—Y si sigues sin hablarle, menos va a saber de ti. Esta es tu oportunidad.
—Pero la voy a asustar.
—Si no se asusta del Chato, que está bien feo, no creo que se asuste contigo. Estás medio pálido, eso sí, pero con tantas luces ni se va a dar cuenta.
—¿Y qué le digo?
—Ay, Beto. Tengo que explicarte todo. A ver, primero ponte un poquito de saliva en el pelo, que no te vea todo despeinado. Arréglate el moño y párate derecho, que pareces el profe Vicente, todo jorobado. Da pasos firmes, no vayas a salir volando de los nervios. Te plantas frente a ella y le dices: «Lupita, ¿te gustaría bailar esta pieza conmigo?»
—¿Pieza?
—Es la forma elegante de decir canción. Como la Macarena o Asereje.
—¿Y si dice que no?
—Mmm, la puedes amenazar con irle a jalar los pies en la noche.
—¡No podemos hacer eso! ¿O sí?
—Ay, Beto. Pero ella no lo sabe.
—¿Y si dice que sí?
—Entonces le tomas la mano, la llevas al centro de la pista y un, dos, tres; un, dos tres; un pasito para allá, un pasito para acá y vuelta. Y así, hasta que acabe la canción. ¡Escucha, escucha! Esa canción es de Taylor Swift; creo que a Lupita le encanta.
—¿Taylor qué?
—Swift. No sé quién sea, pero el otro día en el receso, Lupita y Lety estaban escuchando esta misma canción y dijeron que era de Taylor Swift… ¡Ay, no! ¡Ahí viene el Chato! Es ahora o nunca. ¡Corre, Beto, corre!
Con Shake It Off de fondo, Beto pronunció la pregunta:
—¿Lupita, te gustaría bailar esta pieza conmigo?
Ella por fin lo miró. Gritó tan fuerte que tuvieron que detener la música y encender las luces. En ese momento, todos comenzaron a gritar y a correr buscando la salida.
—¡Te dije que pisaras firme, pinche Beto!
Beto, apenas visible, se quedó solo, flotando a mitad de la pista.

Emmanuel Rambry (Tlaxcala, México 1990). Es Médico Cirujano y Partero por la BUAP. Escritor. Ganador del Premio Estatal de Cuento 2023 (Tlaxcala). Seleccionado para formar parte de la antología de cuentos breves Triskaidekafobia: Trece años de mala suerte y Navidades Paralelas III, de Lengua de Diablo Editorial. Publicado en el número 5 de la revista de ciencia ficción y fantasía: Colectivero.
