Delfina*

Los sentidos se disuelven en este mar sin olas,

las palabras se callan,

y a un paso más allá se abre la mente

al pasmo de su propia anulación

Elsa Cross

.

No el poema de tu ausencia

sólo un dibujo

Alejandra Pizarnik

I

Me repito lo que todos dicen 

cuando vienen a verte:

“Se pondrá bien. Él es fuerte”.

Pese a mis caricias en tus manos 

tu cuerpo practica la mudez. 

Me repito lo que todos:

 “Él es fuerte”

¿y yo?

.

II

La mañana no me alcanza para atenderte.

Apenas distingues la luz en la ventana

cierras los ojos con fuerza para negar 

mi intento de darte un sorbo de agua.

Creo fielmente que:

vendrá una presencia para tu sed, y así

probablemente, partirá esta ausencia que te bebe.

.

III

Ahora que eres un cuerpo inerte 

sin necesidad de agua

en tu rostro descubro gestos

sílabas, sonidos que antes me eran negados.

Te digo que no entiendo

pero busco en la significación de tus labios

la palabra que me acerque a lo que deseas.

Me canso de fallar una y otra vez y me molesto.

Pero no es contigo mi enojo

es como si de pronto, un día

despertamos ajenos, viéndonos 

y desconociendo nuestra unión.

No nos reconocemos en las caricias 

que prodigo con cuidado en tus manos

cuando tú, enfadado también con el mundo

vuelves a sumirte en ese lugar feroz

para alejarte de los hilos que nombran, mi amor. 

.

IV

Cada vez que explicabas algo 

dentro de una discusión

bajabas la voz y hablabas pausadamente.

Me acostumbraste a tu efecto

cómo quisiera al menos oírte así.

Yo, más que nadie

necesito el calor de tu voz

para no rendirme día a día.

Me he cansado de fingir

la sonrisa que estas niñas 

no merecen ni entienden. 

.

V

Habla

repite sílabas aprendidas 

aunque nada tengan de gracia

y no sepamos por qué te ríes.

Habla

repite al menos un balbuceo:

esa tribu de palabras mutiladas

que busca asilo en mi garganta

para reunirnos a tus pies.

Habla

Las palabras que se hacen fuego en tu frente.

Los silencios que se llenaron de agua hasta asfixiarnos.

Habla

Nada sabes del dolor que me invade

y que llega inundándolo todo.

Sólo la lluvia nos enseña 

cómo se llora con furia

a puertas abiertas.

.

VI

En mis débiles intentos de aproximarnos

recordé una imagen que leímos juntos:

Me ibas calmando con el peso de tu cuerpo

haciendo que olvidara la cercanía de la muerte

al oír tan cerca la palpitación de la vida”.

Juntos éramos completos.

Ya no recuerdo qué hacías

pero arde en mi piel tu voz.

Mujer, ten paciencia – decías

y así, me entregaste cada una de tus desgracias.

.

VII

No voy a reclamarte nada

esta vida a tu lado la elegí yo.

No entiendo que me compares con Penélope

pues nunca me gustó esperarte.

Yo soy Delfina,  

mantengo firme mi palabra 

pese a las adversidades, aquí sigo 

intentando establecer 

algún medio que nos comunique 

en la mudez de tu tacto.

.

VIII

Sigo aprendiendo:

no tengo por qué ser yo

la que inicie siempre la conversación.

Hoy de golpe entendí que para ti

Penélope es la vida, la muy perra

que teje y desteje acontecimientos

que se aproximan ya

que no dejo de intuir.

Voy comprendiendo este tiempo

voy comprendiendo a Penélope.

Yo no soy la que espera tu regreso

yo sólo espero el día de tu muerte.

.

IX

El sueño dejó de visitarme.

En el insomnio pienso en el mar, y me gustaría

como tú, dormir por horas.

No esperar como las palabras en la boca de un mudo.

Quiero saber lo que es dejar de explicarles a los demás

qué sucede en cada instante del día.

La evolución de la enfermedad no sé describirla

todos los días son una repetición.

Hoy he dormido muy poco.

Hoy he visto la imagen del mar 

susurrándome paz en cada ola.

.

X

He conservado:

con ganas y hartazgo

la única imagen del mar.

Postergándola por la casa

lleno de arenita los rincones

enciendo lámparas de sal

y cuento conchitas

para poder dormir.

En el silencio blanco

pronuncio con fe tu nombre:

 N O R B E R T O

Epifanía de un lugar común.

.

*Tercera parte de Cereza que cuelga de un tallo

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