Después de la lluvia

después de la lluvia
encuentro un puñado de caracoles
adheridos al muro del patio
han pasado la noche allí
aferrados a la piedra húmeda

mientras el viento sacudía los árboles
y el agua golpeaba los tejados

los observo

llevan su casa sobre la espalda

pienso en todas las criaturas
que cargan lo que aman
lo que perdieron
lo que jamás consiguieron abandonar

la naturaleza me habla así

no desde la altura solemne de las montañas
ni desde la inmensa respiración del mar

me habla desde estos seres diminutos
que conocen el frío
la intemperie
la soledad
y aun así permanecen

desde la hoja que cae
sin temor a regresar a la tierra
desde la miel que dejaron las abejas
como una ofrenda dorada
antes de desaparecer
desde la rama desnuda
que guarda bajo la corteza
la memoria verde de la primavera

la naturaleza hace poemas

los escribe con lluvia
con raíces que avanzan en silencio
con estaciones que nacen y se despiden
y en cada uno repite la misma certeza:

que nada vive para siempre

pero todo deja su huella de luz

por eso celebro
celebro al caracol después de la tormenta
a la semilla que rompe la oscuridad del suelo
al árbol que florece después del invierno
a la ola que regresa
una y otra vez
a besar la orilla

celebro al musgo
a la piedra
al pájaro que anuncia la mañana
a la flor que se abre sin testigos
porque en todos ellos reconozco
la obstinada belleza de la vida

esa que insiste
esa que vuelve
esa que florece

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