El sol rojo del atardecer ilumina un campo de cadáveres que se extiende hasta donde alcanza la vista. Soldados y mercenarios recorren la escena con la cabeza baja; algunos vomitan tras sobrevivir su primer campo de batalla. Sin embargo, un hombre de mediana edad se mantiene de pie, contemplando el cielo con una expresión de éxtasis y felicidad. Darek lo ha visto antes; esta es la tercera guerra en la que cruzan caminos y también la última. Con el dinero ganado hoy, podrá retirarse, comprar una casa, casarse con su prometida y formar una familia.
Es el fin de la campaña en la que participa, así que decide ir a la taberna: un colosal carromato del tamaño de una casa. Dentro, el ambiente es sofocante por el humo y el hedor a sudor y licor. Algunos hombres bromean diciendo que la taberna sigue a Ragnar a donde sea que va. No es un secreto que todo lo que no gasta en reparaciones o alimento lo invierte en alcohol y mujeres. No hay mesas libres, así que Darek se sienta en la barra junto a Ragnar, quien ya tiene una jarra en la mano y una sonrisa despreocupada en el rostro. Pide su bebida de siempre y la termina de un sorbo, sintiendo el ardor del licor recorrerle la garganta mientras su compañero suelta una carcajada.
—¿Nunca has pensado en ahorrar para el futuro? —le pregunta el joven mercenario. Es su último día y quiere conocer un poco más del hombre antes de irse.
—¿Para qué, muchacho? No quiero una esposa que me atormente con sus reproches ni hijos que me miren con ojos vacíos cuando regrese sin nada más que cicatrices. No quiero tierras, ni ganado, ni un hogar donde envejecer. Esta es la vida que siempre he soñado: matar, beber y sentir el calor de una mujer distinta cada noche.
Darek frunce el ceño. No entiende el pensamiento de su
—Pero algún día serás viejo. No podrás seguir peleando para siempre.
Ragnar sonríe y le da una palmada en el hombro.
—Entonces caeré en el campo de batalla, con la espada en la mano y una sonrisa en los labios. No hay retiro para los hombres como yo. Solo la muerte nos libera.
Darek baja la mirada y juega con su jarra, incómodo con la respuesta.
—Debe haber algo más que la guerra. Algo más que solo matar y beber…
Ragnar ríe con fuerza.
—Claro que lo hay, pero no para mí. Algunos nacen para construir, otros para gobernar y unos pocos, como yo, solo servimos para destruir.
Darek suspira. Su camino termina aquí, mientras que el de Ragnar sigue adelante, siempre en busca de la próxima batalla. Se levanta y le extiende la mano.
—Entonces supongo que este es el adiós. Espero que algún día encuentres algo más que la guerra.
Ragnar lo mira por un momento, sorprendido, y luego sonríe con esa expresión despreocupada que lo caracteriza.
—No cuentes con ello, muchacho. Pero buena suerte con tu vida pacífica.
Darek asiente y sale de la taberna sin mirar atrás.
Esa noche, en una taberna sucia y llena de humo, Ragnar bebe hasta que sus recuerdos se vuelven borrosos. Abraza a una mujer cuyo nombre no le importa y, al amanecer, con el estómago revuelto por la resaca y el cuerpo adolorido por la batalla, se alza de nuevo, listo para marchar hacia la próxima guerra. Siempre avanzando, siempre riendo, siempre viviendo. Hasta que la muerte lo reclame.

José Emmanuel Lagunas Buenos Aires nació en Cuernavaca, Morelos, el 2 de septiembre de 1996. Desde muy joven ha sido fanático de las artes marciales y ciencia ficción, aunado a su experiencia trabajando en la secretaria de seguridad pública de su estado, busca combinar sus experiencias de vida y conocimientos para crear obras que hagan hervir de emoción la sangre de sus lectores. Actualmente, ha publicado las novelas “El hombre del casco” y “Asechan entre los árboles”, ha participado en el periódico la Unión de Morelos con los artículos “El futuro ya nos alcanzó”, “Realidad aumentada y virtual como herramientas de aprendizaje” y “Las redes sociales y la muerte”, obtuvo el tercer lugar en la cuarta edición de “Creando futuro” con su cuento “El responsable del agua”, su cuento “Ya no puedo más” forma parte de la antología de cuentos navideños “Navidades paralelas” y ha publicado en la revista Vórtice de la Universidad Autónoma del estado de Morelos (UAEM) con el cuento “El Dios máquina”.