Sexto principio
Él me reconoció primero. Podría decir que fue una jugarreta del destino, mas prefiero pensar que, en realidad, fue la casualidad quien se involucró en nuestro encuentro. Nos cruzamos en la entrada de la catedral de Santa María y, aunque yo hubiese preferido no verlo más desde nuestro estúpido adiós,Cuéntame más…


