Un marco de flores abre el canto del existir tras una dualidad que, cielo por página, produce nube refugio del sol y a la vez anuncia tormenta del pensamiento. Hojas como si fueran de árboles se desprenden de la voz de Ada cual estela fantasmagórica que no alcanzamos a tocar, pero algo por dentro remueve cierta piedra preciosa en la mente que enseguida vuela dejando destellos de preguntas. Su mirada de poética afilada y felina, inteligente y sensible, se multiplica como pájaros que estallan dentro de un sauce “que no es, pero debería” como versó Huidobro en Altazor. Algo más allá de lo carnal, me atrevo a decir, algo referente a la cavilación del alma.
Se disocia al recordarse humana, su espíritu sobrevuela otras flores ávidas de sangre, una voz viajera reconoce, desde lo alto, su geografía. Los versos escritos tiemblan y en diálogo interno observan todo aún de noche, aún oscuro y sin paz se encuentra en el amor a la poesía que es flama guía de vocablos perspicaces en el silencio del miedo a que no llegue el sonido. En este libro de melodía invisible todo tiene latido, pero al plasmarse cada temor agudamente se encapsula en la página, se transforma en flashbacks para aprender de días nublados sobre rayos colados entre el gris de una eterna primavera que siempre comienza.
¿Qué escucha la mujer lluvia para crear acordes en los ojos del lector, qué escucha la mujer nube de imaginante razonamiento para inundar con ligereza la melancolía de estar sólo aquí, en qué lugar de la vía láctea caben las canciones del barco de la ensoñación? La polisemia existe en el deseo de ser recipiente de un espíritu naufragante donde no cabe lágrima de ruido, pues todo lugar le queda pequeño a un gigante sentir. Se transfigura en diversas formas cuando ninguna se ajusta a los ojos ventana que permiten la huída de tristeza tan grande que no logran pertenecer a un sólo plano porque su mirada se agiganta y no se queda quieta de noche o en el extraño pozo de los días.
Al mismo tiempo, imágenes inquietantes y doradas reaniman la otredad, implosionan astros con sed de normalidad dentro del espejo, dictan dulzura de gestos en recuerdo de una niña evaporada en sabor caramelo encima de hormigas que hurtan la efímera felicidad; pequeña se refleja gato que aguarda la tranquilidad, observa, respira, descifra, no para de cuestionar si será verdadera la lumbre que aviva otra vez el animal voraz y despierto ante la risa, ese sueño/amor que crece cuando atiende la devoción al misterio de la lengua. Digo sueño como jaula abierta y desbordada por un océano estruendoso donde navega la pasión de este múltiple eco que no duda porque lo apunta desde el inconsciente. El silencio es certeza que bifurca realidades, instantes como raíces en el ritmo del mar que no alcanza olvido tal porque igual respira en el texto y resiste luces zumbantes en la orilla del segundero paciente que atrapa el aire. El amor a la palabra es un espacio abierto al torbellino de una diosa que ahuyenta espíritus y desdobla universos hablantes y empáticos que evocan música para volar.
Polisemia de existir es un libro que celebra la dicotomía del habitar el poema como en el cuerpo habita un lenguaje sombrío y otro luminoso, como la estatua que despierta y escribe con ese lápiz finísimo que es el pensamiento de la literatura mexicana –parafraseando a Villaurrutia–: ingenioso y visionario, de tonos claroscuros que resurgen entre los versos de Ada Carasusan.

Estudió Escritura Creativa en la Escuela de Escritores Ricardo Garibay. En 2011 salió a la luz Desiertomar, su primer libro, con Lengua de Diablo Editorial. Ha publicado en antologías como Moyolnohnotsani: Hablar con el corazón (Fedem, 2014) y La noción del tiempo (Editorial Tiempo Imaginario, 2016); su trabajo poético aparece en las revistas Letras Libres, Nagari Magazine y Nueva York Poetry Review. En 2014 ganó la beca del Programa de Estímulos a la Creación y Desarrollo Artístico (PECDA) por el proyecto ensayístico Entre los pétalos del pensamiento, y la Convocatoria a Obra Inédita 2019 del Fondo Editorial de Morelos por el poemario Otro mundo posible. Acreedora del Fondo Privado para las Artes 2021 de la fundación Somos Arte México en la categoría de literatura. Forma parte del grupo de difusión Hola, Poesía y de las jornadas Serendipia Es mediadora y tallerista de la sala de lectura Luna de Palma, y mamá desde 1999.
