Me siento azul
y estiro mis ojos
por si te veo rosa, venir.
Como no apareces,
el azul de mi alma se torna gris;
más tarde un gris férreo
cubre mi espíritu.
Pasado un tiempo aparecen
tintes violeta y, cuando
el púrpura inflamado
está a punto de explotar,
a lo lejos diviso el amarillo luminoso
con pincelazos rosas, lilas y celestes.
Entonces mis ojos se llenan de ti,
y mi corazón se pinta de arcoíris,
y por mis venas corre
un café dulce y cremoso.
Pero, cuando te alejas con esa sonrisa
de durazno en la boca,
el azul se instala hondo, muy hondo.
¡Ay, azul! Si al menos
te mantuvieras claro… Pero no,
te ciernes pesado y oscuro.
Luego llega el verde y me domina,
después viene el borgoña,
y más tarde mi ser se reviste de negro.
El negro se ha inundado de
abundantes pincelazos
blancos y brillantes que no refrescan,
sino queman mi piel.
Los pincelazos blancos y brillantes se disipan
y todo vuelve a ser negro e inhóspito.
De pronto todo es blanco y plano,
y mi alma transparente se funde
con la blancura, para elevarse
fulgurante y jubilosa.

Amparo Ramírez. Nació en Agusacalientes, Ags. Carrera universitaria Lic. En Contaduría Pública. Especialización en Sistemas de Calidad. Empresaria.
Géneros literarios favoritos: Narrativa, poético y dramático
Escritora por distracción, escribo lo que sea, incluyendo temas de crecimiento humano y espiritual (no religioso).
