I
Murió el señor del plomo y la espesura,
rey sin corona y dios de la metralla;
la sierra fue su trono y su muralla,
su ley: la bala; el miedo investidura.
Cayó —dicen— por obra de la pura
justicia que despierta cuando estalla;
mas siempre llega tarde a la batalla
y firma en tinta roja su cordura.
Hoy brindan los que ayer le dieron trato,
se lavan con discursos la conciencia
y culpan al destino y al retrato.
Cambió el difunto, no la connivencia:
si muere un nombre, nace otro mandato:
el crimen no retrasa su presencia.
II
En Tapalpa tronó escopetería
como si el cielo mismo ajusticiara;
rodó el gigante enfermo que reinara
sobre geógrafa faz y la agonía.
Tembló la patria, siempre en romería
de excusas que su orgullo disfrazara;
cerró la escuela humilde que alabara
la paz que sólo en libros pervivía.
¡Gran triunfo! —clama el púlpito oficial—
mientras el pueblo aprende la costumbre:
no gritar ante el terror criminal.
Se corta una cabeza en muchedumbre
y brota la siguiente muy puntual:
hidra con fuero, sueldo y podredumbre.
III
No fue final: fue trámite del miedo,
mudanza de patrón en la franquicia;
el mal no abdica nunca por justicia
ni el oro deja de comprar el credo.
Cayó el tirano, sí; mas yo concedo
que el trono ya esperaba la codicia,
el crimen tiene ya vasta pericia
en heredar la sombra sin remedo.
La patria, experta en mártires y en farsas,
aplaude al cazador que llega tarde
y olvida al cómplice que cena en casa.
Así la historia, hipócrita y cobarde,
entierra al monstruo… y mientras lo disfraza,
le guarda intacto el cetro y estandarte.
Nota. Este ejercicio fue elaborado como una columna periodística. La idea no era regurgitar lo que ya muchos saben, sino esclarecer algunas aristas del problema. No le empleo un lenguaje que todo mundo entiende, por el contrario, se prefirió el término culto al común u ordinario.
MÁXIMO CERDIO
El texto no complace, avanza para el que quiere seguir leyendo.
El texto suena, como suenan los gritos, la metralla, el fuego que consume los negocios y automóviles.

Máximo Cerdio Septiembre de 1964, Huixtla, Chiapas, México. Radica en Jojutla, Morelos, México. Trabaja como reportero y fotoperiodista independiente y colabora para el periódico La Unión de Morelos y para los portales noticiosos Mochicuani y Morelos Migrante Noticias, además realiza investigaciones periodísticas especiales y coberturas especiales en México y Estados Unidos. Documenta, por medio de crónicas, reportajes y notas, historias humanas desde México, se enfoca en personas comunes con vidas extraordinarias, cuyas experiencias revelan la riqueza cultural de sus comunidades. Ha escrito y publicado varios libros de poesía y narrativa: Susana San Juan (La Nave de Papel, Bacalar Quintana Roo –México–, 1996); La última sombra (Antinomia, México, 1996); Versión de la memoria anticipada (Antinomia, México, 1997); Las llamadas de Onán (Editorial La Otra Selva, Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, 1998), Rodrigo González, sus letras y otros rollos (El Angelito Editor, México, 1999); Susana San Juan (Universidad Autónoma del Estado de México–Editorial La Tinta del Alcatraz, México, 2001); Ascensos en caída (Fondo Editorial del Consejo Estatal para la Cultura y las Artes de Chiapas, México, 2002); Caldo de verga para el alma (Volumen 28 de Destos deme dos. Editor, Productos y Consumibles Planeador, México, 2012); Lugar de Hechos, Espanta-pájaros Editorial, Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, México, 2014); Mar íntimo (Editorial Lengua de diablo, Cuernavaca, Morelos, México, 2017); Crónicas surianas (Proyecto editorial Mochicuani, Cuernavaca, Morelos, México, 2020; Los cristos frágiles (Pupila Editorial-Mochicuani-, Estados Unidos; 2021, disponible en Amazon). Como fotógrafo, ha participado en exposiciones colectivas en la ciudad de Cuernavaca, Morelos, en Puebla, Puebla, en Houston, Texas, Estados Unidos. Del 15 de junio al 15 de julio de 2018, fue invitado por la Galería Zhou B Art Center, Chicago, Illinois, Estados Unidos, dentro del ciclo Fotógrafos Mexicanos, y participó con dos muestras fotográficas individuales: “De las distintas formas de abandono” y “muñecas para ciegos”. Máximo Cerdio ha conseguido varios reconocimientos en el ámbito nacional y estatal, destacan el Primer lugar en el “Concurso Nacional de Poesía Álica de Nayarit A. C. 1993”; el Premio al Mérito Periodístico 2014, en la categoría de crónica en publicación digital; el Premio al Mérito Periodístico 2015, en la categoría reportaje en publicación impresa; el Segundo lugar en el Premio al Mérito Periodístico 2019, en la categoría de crónica impresa.
