Quién teje los hilos rojos y mis manos

quién teje los hilos rojos
de los que penden mis dedos
no me hablen de milagros
ni de causas perdidas
alguien calcula con precisión
que el corazón no estalle
que aprenda
y se sobreponga
camino porque el cuerpo olvida
me detengo porque el alma recuerda
en ambos casos
cumplo rituales
no encuentro culpables
no escupo al cielo
el responsable nunca se esconde
en el espejo me espera
con mis mismos ojos
con una ternura peligrosa
y las manos serenas
no discute
no duda
apunta
y dispara

.

mis manos
te conocen
porque te tuvieron
aprendieron
tu peso

tu ausencia
mis ojos
guardan tu piel
como el sol guarda
el incendio
cuando se va
no fue un día
fueron lunas
de cansancio compartido
de paciencia incinerada
perderte
es arena
en la boca del recuerdo

como si el amor
no hubiera pasado
por el cuerpo
ahora
del mar
tomo su aspereza
y no sé
qué hacer
con todo lo que queda
en estas manos

1 comentario

  1. Palabras que tejen, dentro de nuestra propia historia, una tristeza profunda. Felicito a la poeta. Gracias por nombrar lo innombrable.

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