Mujer normalista, homenaje al oficio de enseñar

Como el título lo indica, Mujer normalista cuenta la historia y las experiencias vitales de la maestra Beatriz Arce Nájera en torno a su profesión como docente, aborda las dificultades y los momentos cumbre por los que atraviesa una maestra para obtener una trayectoria en su profesión; escrito por Maristmeña Santiago Arce, hija de la protagonista, el volumen promete convertirse en un testimonio que deja un legado importante para el magisterio en Morelos y en el país.    

En el prólogo de la edición, Diógenes Santiago Girón afirma sobre Beatriz Arce Nájera: “Los elementos que le dio por aprovechar durante su formación profesional los tuvo de sus maestros, quienes la moldearon de un modo definido que, permanente, mereció felicitaciones acompañadas de reconocimientos hasta el día que se retiró de la docencia, dejando a sus pasos 33 generaciones de alumnos que ahora son adultos, con el grato recuerdo seguido de agradecimiento a la profesora Beatriz Arce Nájera que, armada de convincente vocación, paciencia inquebrantable, debido respeto y Eros pedagógico, les diera, en su oportunidad, grandes porciones de la valía humana que atesoran.

¿En cuántas discípulas o discípulos habrá encendido la luz por la docencia debido a su forma de ser la figura central de este pasado contado? Difícil saberlo, pero de que las y los hubo, ni dudarlo cabe. Esta ha sido una existencia fructífera favorable a la sociedad mexicana, semejante a la de cualquier otro u otra normalista formado(a) en escuela de modalidad para internos de tiempo completo”.

Maristmeña Santiago Arce supo combinar su amor por la profesión con el gran cariño que le tiene a su madre. En las páginas de Mujer normalista se respira la tenacidad, la voluntad de seguir adelante a pesar de las adversidades que la vida le presentó a la maestra Beatriz. Con un itinerario que va de Teotihuacan, estado de México, Chilacachapa, estado de Guerrero, San Pablo Apetatitlán, estado de Tlaxcala, Palmira, en Morelos, Tamazulapan, estado de Oaxaca, entre otros lugares, Beatriz Arce mostró una valentía poco vista: se adaptaba fácilmente a los cambios  geográficos con la ilusión de formarse como maestra, padeció limitaciones e hizo grandes sacrificios para obtener su trabajo como maestra. 

En México ser maestro es un oficio de muy baja remuneración, cierto, pero hay algo imprescindible en la figura del que enseña: las luchas magisteriales nos han demostrado que en la docencia hay un deseo profundo por cambiar nuestra realidad, por mejorarla, por superar la ignorancia y ver crecer a quienes desean obtener la evolución que brinda la educación. 

Todos le debemos algo a nuestros maestros, detrás de una clase hay muchas actividades (horas de estrés, lecturas, sacrificios…) que anteceden su llegada al aula. Todos provenimos y hemos sido formados por maestros.

Me uno a la celebración que este libro representa, pues no es usual que se escriba una bitácora que narra las peripecias de toda una vida y que la vida sea tan generosa que nos permite conocer a la protagonista y a su hija, y que ambas  hayan apostado por la educación con la firme convicción de llegar a la meta: vivir para contarlo y compartirlo.

Mujer normalista, Maristmeña Santiago Arce, Ediciones Eternos Malabares, 2022.

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