No tenía una playera morada limpia.
Así que usé la playera que me hizo mi hija el Día de las Madres: la que tiene estampados sus piecitos pequeños y una frase donde me agradece por “darle alas”.
Cuando la tomé sentí algo extraño, como si fuera un mensaje del universo. Pensé: va conmigo hoy. Y me la puse.
¿Sabes cuando se te pone la piel chinita?
Eso fue exactamente lo que sentí al unirme a la marcha.
Llegué.
Los gritos, las pancartas, la gente.
Miles de mujeres caminando juntas por la misma causa: lograr un cambio real, poder vivir seguras en este país.
Suena bonito, ¿no?
Pero yo también pensaba como muchos piensan:
“no inventen”, “no rayen”, “no rompan vidrios”…
Eso pensaba.
Mientras caminaba, cantaba y gritaba consignas, una señora tomó mi mano.
Me miró y me preguntó:
—¿Sabes por qué marchas?
Sonreí. En mi mente respondí: claro, por todas las mujeres.
Pero solo asentí con la cabeza.
Entonces me dijo:
—Marchas por mi hija… a mi hija me la mataron.
En ese instante se me cayeron las ideas, las sonrisas, todo.
Solo atiné a apretarle la mano.
Antes de que pudiera decir algo, continuó:
—Y yo marcho por la tuya… para que siga viva.
En ese momento, por el micrófono, comenzaron a pasar lista.
Nombraron a cada una de las mujeres que hoy faltan.
Y después de cada nombre, miles respondíamos:
¡PRESENTE!
Lloré por cada una.
Grité PRESENTE por ellas.
Nombraron niñas, adolescentes, mujeres jóvenes, mujeres mayores.
Historias que ya no pueden contarse.
Una de las encapuchadas —de las que muchos llaman “las que hacen desmadre”— se acercó a la señora y le dijo:
—Ahora sí, madre… te van a escuchar.
Mientras tanto, yo tocaba con mis dedos los “pies” estampados de mi hija en la playera, mientras las lágrimas corrían.
Esto también es por ti, mi niña.
Si algún día me faltara mi hija…
si algún día tocan a una mujer más…
yo tampoco voy a pedir permiso.
También me voy a hacer escuchar.
Ese día yo solo grité, canté y lloré.
Y entendí algo: el grupo de radicales es pequeño. Muy pequeño.
Pero muchas veces son las que abren camino.
Tendrías que estar ahí para comprenderlo.
La marcha, en realidad, fue mayormente pacífica.
Pero claro… siempre habrá quien prefiera mirar solo los vidrios rotos para desacreditar el movimiento.
No quiero que estés de acuerdo.
No necesitamos tu permiso.
Solo haz el favor de no estorbar.
Porque el día que logremos caminar seguras,
el día que no falte ni una más,
tú también vas a vivir en un país mejor.

Profesor investigador de tiempo completo de la UAEM, ha escrito múltiples libros, capítulos, artículos de libros, pertenece al sistema nacional de investigadores nivel I , tiene perfil PRODEP. Ha escrito múltiples artículos científicos indexados en revistas internacionales. Ha dirigido tesis de licenciatura, maestria y doctorado y ha desarrollado estacionas de investigación internacionales.
