Genealogías y otros poemas

4 Genealogías


¿cuál es el nombre de tu abuelo materno?,
pregunta la inteligencia artificial
adherida a la aplicación del banco.
José de Jesús Bernabé Pallares Rodríguez,
escribo
la aplicación del banco no acepta un nombre
tan largo
tampoco tildes
tampoco historias
la aplicación del banco no sabe ná
.

6 Cempasúchil


Trazo una línea
que no siempre pudo ser recta.
San Sebastián de las Vegas del Pepino, fléchame.
San Manuel de los jardines, muéveme.
a El Carmen, Chula Vista, Santurce o El Vedado
a El Salto, Demajagua, Mabú, Hillyard o Garland.
No todos los que ríen están libres de luto.
No todos los que lloran, libres de las estrellas.

10 Trashumante


Para Gustavo Enrique Mauleón Rodríguez


Camino en la ribera del Spokane.
Mientras observo mis pies
se aparece el malecón del Viejo San Juan.
Sus calles están vivas en mis piernas.
Los adoquines azules se pegaron a mis suelas.
Viven las casas abandonadas de la Perla,
los resquicios del Castillo de San Cristóbal,
las leyendas del Cementerio de Santa María Magdalena de Pazzis.
Viven los amantes de penes enormes
y el sexo clandestino entre las uvas de playa.
Viven los paseos de catorce millas
y la ternura de un desconocido.
Camino junto a los árboles centenarios.
Los pinos, los sabinos y las casuarinas me abrazan la infancia.
Me miro inquieto de trece años
seduzco a hombres mayores en mi bicicleta de repartidor de medicina.
Me miro pidiendo barrer la entrada de la casa
a José Eduardo Teutli, el vecino barbado de San Baltazar Campeche.
Me miro comprándome una remera
con el Pato Lucas haciendo de la Mona Lisa.
Me miro regalándole un chaleco con piedras brillantes
a mi madre.
Es 1994; no importa el dorado ni los brillos psicodélicos.
No interesa haberme comido cinco hot-dogs con mi primer sueldo.
No importa haberme enfermado de tifoidea.
No interesa recibir insultos y golpes
por ser regordete y maricón.
No importa ayudarle a masturbarse
a Armando Castellanos mientras estudiábamos álgebra.
No importa, es 1994.

Estoy en Puebla de los Ángeles,
la vieja Cuetlaxcoapan,
el lugar donde cambian las serpientes de piel.


Escucho
a la gente de Idaho y de Montana.
Les preocupa el tiempo, la agricultura y la piel blanca.
Una de las mujeres se ha tatuado la pierna derecha
con un mono que se parece a Donald Trump.
Ha salido el sol a pesar del frío.
Camino mientras afuera llueve.

Spokane, 10 de noviembre de 2021

.

15


Para Ashley DeMoville y Eddie Cuisinier

Lengua rota
cultura rota
mano rota
rompo, rompí, rompe
las conjugaciones son enemigos
de la nación
de la lengua.
Lame mi corazón roto
habla mi tierra rota
extrañamente, a tiempo.
Destruido
Raído
rompo, rompí, rompe, roto
ajado.
Roto, mi pie me golpea.
Silencio roto
ojos rotos
inglés roto.
Observo mi mano izquierda,
y por la otra, te alcanzo
con mi propio espíritu.
Mis venas no están rotas.
Mis labios no están rotos.
Mis riñones no están rotos.
Mis intestinos solitarios no están rotos.
Bostico.
Hago el amor con, sin, y a pesar
de las palabras.
Celebro la tristeza,
rompo mi mano —ya de por sí rota —
para hablar con fuerza. Abiertamente.
Por supuesto.
A pesar de mí, cielo
roto.

Fragmentos de su libro: Pedagogía del duelo. San Juan, Puerto Rico: Isla Negra Editores.

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