El reptil

I

Lo compré en un viaje realizado a Veracruz hace diez años, en el puerto un viejo marinero lo traía cargando sobre su hombro derecho, como si fuera un ave, parecía personaje de novela de aventuras de Stevenson, cuando el capitán descubrió mi sorpresa se acercó ofreciéndome al animal. Con su voz ronca y ebria me comentó que era de poco comer y demasiado especial, que lo había encontrado en una isla ubicada en el archipiélago Galápagos. Compré al reptil sin pensar en algún momento en Maru y en la tía Berta.

El reptil era demasiado extraño, su formación ósea simulaba la cara de un gato con tres ojos. El marinero me contó que con ese tercer ojo podía ver lo que nadie puede percibir, las cosas más sorprendentes y fantásticas del universo, me dijo mientras me lo entregaba y se marchaba con su caminar de mar.

II

Su andar lento lo hacía parecer un animal perezoso, tenía gustos extraños, tomaba el sol a las doce del día con los dos ojos cerrados mientras que el tercero quedaba clavado en la inmensidad de la nada, le gustaba cantar viejas canciones árabes, escuchaba a Berloiz, Mahler, Mozart, Chaikovski, Rigo Tovar, Chico Che y Mar Azul, leyendo poemas de Rimbaud, Whitman, Poe, Borges, y libros de autoayuda personal de Paulo Coelho y Cuauhtémoc Sánchez entre otros.

III

A Maru y a la tía Berta les daba miedo, decían que era un animal asqueroso e infernal, que lo habían visto andar en dos patas por la casa rascándose sus huevitos, prender el modular y la televisión, leer libros en idiomas extraños, encender la estufa para calentarse café. Maru por las noches lloraba mucho, y por el día andaba de histérica, ella creía que el reptil nos comería de un momento a otro, idea que no compartía, ya que pensaba que era un animal muy encantador.

IV

Al pasar las semanas el reptil perdió su tercer ojo, tropezaba con todo, dejó el gusto por la música y la poesía, por las noches lloraba mucho, por las mañanas andaba con una histeria insoportable, lo vi caminar por la sala en dos patas fumando cigarros mentolados, y viendo sólo partidos del Cruz Azul.

V

La tía Berta se marchó de casa, porque ya no soportaba al reptil, es tan repugnante dijo cuando arrastraba su maleta hacía la calle: no jala el inodoro, eructa a cada rato, y se la pasa masturbándose leyendo revistas pornográficas, y para colmo llega a la casa con propaganda de Morena, no lo soporto.

Maru encontró el tercer ojo, se lo acomodó en la frente, es fantástico comentó, y esa fue la última vez que la vi.

VI

El reptil me contó ayer, tomando una botella de Whisky etiqueta roja que quería casarse con una esbelta lagartija, tenía planeado vivir en mi casa me dijo con mucha tranquilidad, mientras encontraban algo mejor, me pidió un pequeño consejo, de pronto un repentino impulso me aconsejó darle tremendo patadón que hizo estrellar al reptil contra el muro, dejándolo hecho mierda.

Y que más podía hacer, si sólo era un pobre sujeto solitario conversando con un reptil comprometido.

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