Dos poemas breves

Regreso con la piel tatuada
con sales y memorias
con las manos rendidas

junto a mí
la sombra de un silencio
que arde como ángel sepultado

llevo en mi pecho el galope del mar
la herida abierta de su espuma
su apesadumbrada risa en mi vientre

ciertamente
soy yo.

.

Mínima
para soportar
el peso de las madrugadas

para detener el agua lastimada
que tormentosa corre
entre los huesos
del tiempo

mínima
en esta piel
donde se hunden los días
en estos ojos
donde agonizan pájaros

mínima
ante todo
lo que la vida
se ha negado a darme…

y todo
lo que me ha devorado
sin piedad

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