LOS CENTROS
Fumábamos la risa que antes soltaban nuestros pies. La mirada buscaba sobre el polvo el rastro de los pies que todos fuimos cuando el balón giraba hecha un ave por un cielo de manos y cabezas parecidas a los trigos. Le dije a Mario: —¿Te das cuenta? Nunca nadie podráCuéntame más…
