La pecera de Dios

Tres poemas

En veinte años, cuando los dos seamos famosos

Docta Julieta
línea de
fuga, línea de cadera,
trampa, ella
arriba, su poesía siempre arriba.

El sol nos carga sin esfuerzo
como el inmortal al tiempo.
La inmensidad del movimiento eterno polvea la muerte.
Mágica trinidad:
ella
su celular
y yo.

Bajo los cuernos del cerro de la silla
manto de la máquina-ciudad
una exigencia irrazonable:
vivir para todos los siglos y para todas las horas
en un libro de poesía
existir sin estado de putrefacción.

Cada canción tiene su tiempo,
cada número,
su posición.


A un público invisible

Ayer nació otro Estrada,
un bebé de dos cabezas.
Tres cosas se dicen:
es un ángel
está igualito a su padre
es un reptil.

Lo que uno se gana por llorón.
“¿tienes frío? ¿tienes calor?”

No hay sustancia más fuerte
que la sangre directo en las venas.
No detengan la tragedia, el remate de cabeza.

reset
la burla del hombre
una buena comedia
ya no jugamos a los dados
jugamos pura mente

Anartistaz.


El lenguaje no está al servicio del mensaje

Tus cabellos con los míos
y los de Kyrie
forman pequeñas brujerías que se enredan
en las patas de los muebles.
La vida sexual como el dinero está
en el plano de la infinitud.

Claro que podemos coger, pedir y ganar más, pero
nunca es suficiente.

Salvar a la princesa, ¿eso qué?

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *